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Petroleo: dependencia amenazante para el progreso económico de Arabia Saudita

La abundancia de recursos naturales en el territorio de cualquier Estado puede ser un arma de doble filo. Evidentemente al tener yacimientos de petróleo, gas natural o carbón mineral por mencionar algunos ejemplos, las exportaciones de dicha región serán mucho más estables e importantes. Sin embargo, muy acertadamente economistas como Jeffrey Sachs y Andrew Warner hablan de “la maldición de los recursos estratégicos”, en donde plantean muy resumidamente que, cuando una zona depende de dichos recursos va a poner toda su dedicación y esfuerzos en las exportaciones de los mismos, dejando rezagados completamente o al menos en su mayoría otros factores productivos, provocando sin lugar a dudas una fragilidad económica y social frente a la volatilidad de los precios del mercado internacional.

Arabia Saudita es uno de los grandes ejemplos de esta situación. Dicho país obtiene el 70% de sus ingresos debido a la venta de crudo, cuyo precio cayó de una manera muy drástica en el 2014, bajando de US$115 por barril a poco más de US$40. Contradictoriamente Arabia Saudita es denominada como uno de los países más ricos del momento, sin embargo su déficit fiscal se ubica en 15% del Producto Interno Bruto ¿ironía? ¿Descuido?

Sin embargo, aparentemente dicha potencia petrolera está al tanto de la situación. El príncipe Mohamed bin Salman presentó una reforma económica para dejar de lado la dependencia y adicción al petróleo para de esta manera poder vivir sin sus ingresos en aproximadamente cuatro a seis años; dichos anuncios están contenidos en un plan llamado “Visión 2030”, el cual según Salman no tiene relación con la caída del oro negro en el 2014, ¿coincidencia?

Concretamente Salman aspira a incrementar sus ingresos no petroleros que en el año 2016 se ubicaron en US$43.600 millones, por lo que podemos deducir que el fondo soberano será un punto indispensable para lograrlo. Cabe mencionar que esta nueva iniciativa de “Visión 2030” conllevará a una serie de cambios que ciertamente impactará a una de las sociedades más conservadoras del mundo, por ejemplo se espera que el porcentaje de mujeres que trabaje aumente de un 22% a un 30%, y por otra parte se contempla un plan para otorgar residencias y permisos de trabajo a aquellas personas expatriadas procedentes del mundo árabe musulmán.

Otro punto importante a destacar es que Arabia Saudita buscará desarrollar su propia industria de armamento militar, ya que es uno de los principales compradores de armamento. De hecho entre el 2010 y el 2014 obtuvo el 5% de los mismos a nivel mundial.
Tomando a este país como ejemplo y yéndonos un poco más atrás históricamente, los países exportadores de petróleo han vivido periodos de bonanza y estreches en periodos muy cortos de tiempo, debido a las grandes vulnerabilidades del mercado internacional. A pesar de que Arabia Saudita ha sido de los primeros países en implementar esta disciplina, países como Venezuela también la han pensado aunque hayan sido solo palabras que no lograron concluirse.

Pero esas palabras no lograron concluirse no por simplemente no querer, sino que hay factores quizás lógicos que complican dicho ideal. Por ejemplo, a Arabia Saudita le es muchísimo más rentable importar bienes que fabricarlos dentro del país, debido a que están centrados en el mercado del oro negro, mientras que diversificar sus mercados y lograr descentralizarse del mismo quizás cultivando frutas o fabricando chips de computadora, les resultaría mucho más caro de lo que gastarían importándolos.
Entonces la interrogante es, ¿es realmente una maldición contar con recursos estratégicos y querer sacar provecho de los mismos? La respuesta es no, geopolíticamente si un Estado X cuenta con factores favorables para incrementar su progreso económico, debe aprovecharlos. El punto crítico de este ensayo es que el mercado internacional está sujeto a cambios todos los días. No es factible ni audaz poner en manos de dicho mercado la economía de un país, en términos de que todas las ganancias del mismo giran en torno a un mismo producto o bien.

Es necesario contar con un balance, y saber que el bien del hoy puede no ser el de mañana. Por ejemplo Arabia Saudita, que ha sido el vivo ejemplo de este artículo, tiene la capacidad de invertir en otros mercados y descentralizarse al menos un poco del mercado petrolero, por lo menos pasar de un 70% de sus ingresos debido al petróleo a un 50%, dedicándole ese 20% a otro mercado, a otro ámbito que puede resultar favorable para ellos. Aunque es incierto si este plan “Visión 2013” va a funcionar, es necesario intentarlo. Y quien sabe si algún día, países petroleros totalmente dependientes del petróleo o de otro recurso natural, puedan tomar como ejemplo a este país de Medio Oriente y copiar su ejemplo. 


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